Fuente: LA DIARIA | POLITICA | 29/10/2010 | Pág. 4
Comisión Interamericana observó al Estado uruguayo por "falta de concreción" de medidas contra violencia doméstica.

Se celebró ayer en Washington la audiencia pública "El feminicidio por violencia doméstica en Uruguay y las omisiones del Estado en el cumplimiento de sus obligaciones" ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), solicitada por organizaciones civiles. La instancia pudo seguirse on line. Las representantes Flor Meza, Nita Samuniski y Marina Morelli tuvieron 15 minutos para presentar el tema.
Sus exposiciones destacaron la falta de garantías del sistema judicial. Reconocieron avances formales pero señalaron que "no van más allá del plano simbólico".
Presentaron cifras (ver la diaria del 25/10/2010) e informaron que la mayoría de las mujeres asesinadas por sus parejas o ex parejas había presentado denuncia y obtenido medidas de protección. Sólo el 6% de los agresores las cumple; el 74% las incumple totalmente, e indicaron que "la figura del supervisor" de estas medidas "no existe".
Leyeron en expedientes por violencia doméstica (VD) archivados qué alegan los agresores. "Uno no estaba de acuerdo con lo que se entiende por VD, pero reconoce haber golpeado a su mujer por "motivos justificados". Otro declara estar dispuesto a irse de la casa. El fiscal dice: "teniendo presente el compromiso asumido no se movilizará requisitoria penal por razones de sana política criminal"", enumeraron.
Destacaron que durante el proceso judicial las denunciantes deben comparecer con sus agresores aunque la ley de VD dispone lo contrario; no se realizan informes interdisciplinarios y cuando los peritos lo hacen "no cumplen con el plazo ni con los contenidos" exigidos.
No está garantizada la asistencia letrada y "es excepcional" que las audiencias se celebren "en tiempo y forma". "No dan protección a las víctimas mediante resoluciones infundadas.
Las más comunes son: "concurra la denunciante por la vía procesal pertinente" o "intímese a ambas partes a evitar conflictos". No califican como delitos hechos que en otro marco ajeno a las conductas de parejas serían claras conductas delictivas", observaron.
Citaron un ejemplo. "Una víctima denunció con serias lesiones en su cuerpo. El juez antes de archivar el expediente decretó: "Atento a razones de política judicial non curat praetor", que significa: "El pretor no se ocupa de menudencias". Para algunos operadores de la justicia uruguaya la vida de la mujer es una menudencia", relataron. Y concluyeron: "Esta decisión plasmada por un juez uruguayo en un expediente sobre VD explica en gran medida la enorme brecha que existe entre previsión y la aplicación de la ley, y que vulnera todos los derechos".
La representante permanente de Uruguay ante la OEA, embajadora Luján Flores, compareció en nombre del Estado. Realizó un informe pormenorizado sobre marco legal, programas y políticas públicas. No obstante, cerró su exposición afirmando: "Somos conscientes que los resultados alcanzados no reflejan la dimensión de los esfuerzos realizados en esta materia tanto por el Estado como por las ONG".
"El sistema de justicia requiere de una fuerte sensibilización que permita aplicar la justicia teniendo en cuenta que la igualdad jurídica es todavía para las mujeres una aspiración", evaluó una comisionada. "Reconozco que hay fuertes contenidos legislativos e institucionales pero no se concretan en el cotidiano", añadió otra. La mesa realizó preguntas.
Específicamente consultó qué mecanismos disciplinarios se aplican a los magistrados.
La respuesta provino de la sociedad civil, que relató un caso "paradigmático". "Una víctima que denunció el incumplimiento total y absoluto de las medidas cautelares.
Todas las mañanas, el agresor le dejaba una rosa y una carta en la ventana de su dormitorio. La rosa pertenecía al rosal de la casa que habían compartido muchos años.
La carta decía cosas espeluznantes.
Hablaba de cómo iba a matar a su pequeña hija delante de ella, a ella y luego a suicidarse. Le mostraron esas cartas a la jueza para que solicitara el arresto. La jueza miró con atención las cartas, una a una. Levantó la vista y dijo: "de qué se queja, si que le envíen cartas y rosas es todo lo que una mujer puede querer". A esa jueza la ascendieron."
Lourdes Rodríguez
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